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ESPAÑA LÓPEZ, Adolfo

REFERENCIAS PERSONALES

 

Adolfo España López, nació de Almáchar (Málaga) a las 10 h de la mañana del día 15 de agosto de 1909. Era hijo de Vicente España Pérez, de 50 años, labrador y de Maria López Gámez, de 46, familia de tradición de agricultores de uvas pasas, siendo el hijo tardío de una pareja de 50 años y con unos hermanos ausentes. Ana, 24 años mayor que él, se casó al poco del nacimiento de Adolfo. Antonio, también 20 años mayor, estuvo en la Guerra de Marruecos durante buena parte de la niñez de Adolfo y cuando regresó a casa, enfermo hasta su muerte, compartió con su hermano  Adolfo todavía un niño de 10 o 11 años, sus vivencias en la cruel contienda del Rift. Francisco, con el que Adolfo se llevaba de 15 años, fue el único que convivió regularmente con su hermano hasta 1922, fecha en la que se casó y se mudó a Torredelmar (Vélez-Málaga) con su mujer Consuelo España Pérez, desde donde en 1931 se trasladó a Cataluña junto a sus cuñados y suegros. Adolfo quedó solo, con sus padres ya mayores, de 60 años, y siendo él un adolescente de poco más de 13. El futuro que le esperaba era el de seguir la tradición familiar agrícola.

A principios de 1935, una vez muertos sus padres, sin familia cercana en Almáchar, sin interés en seguir la actividad agraria y con 25 años, viendo lo bien que le había ido a su hermano en Cataluña, Adolfo se anima a seguir sus pasos.  Su hermano y sus cuñados, ya habían ocupado la venta ambulante de diversos pueblos del sur de Tarragona y Adolfo, emprendedor y con carácter, ve que si quiere abrirse camino tendrá que ser en otra parte. Su hermano, le anima a volar por su cuenta y la facilita contactos para iniciar su nueva vida. Así, Adolfo recala en Sallent una pequeña ciudad de 7 mil habitantes del norte de Cataluña, en la provincia de Barcelona, cercana a Manresa, en el próspero valle del Llobregat, con abundancia de explotaciones mineras, industrias y colonias textiles. Adolfo visita semanalmente algunos de los pequeños pueblos de los alrededores, con su muestrario de bisutería y artículos del hogar, en un pequeño carro con el que monta parada en las plazas y zonas concurridas,  imitando los inicios de su familia en los pueblos del Ebro. Se inscribe en el padrón municipal como soltero y vendedor ambulante de bisutería, en la calle Carretera, número 4.

De esta manera, Adolfo conoce a una hermosa joven en el vecino municipio de Artes, de 2500 habitantes, con la que a los pocos meses establece una intensa relación amorosa. Natalia Elias Planas, era 3 años mayor que Adolfo, estaba casada y era madre de dos hijos, Joan de 5 años y Antoni de 3. Natalia toma la contundente decisión de abandonar a su marido y a sus hijos y se instala con Adolfo en Sallent. En febrero de 1936, se queda embarazada y el 12 de octubre nace una niña a la que llamaran Maria, como a la madre de Adolfo, junto con Pilar – el santo del día de su nacimiento - y Palmira.

En julio, estando Natalia embarazada de 5 meses, estalla la Guerra Civil. En los primeros momentos de la contienda, Adolfo se mantiene al margen y continúa haciendo su actividad habitual de venta ambulante. En setiembre, un mes antes del nacimiento de su hija, se afilia al sindicato UGT, del que su hermano Francisco era dirigente en la zona del Ebro, y  en paralelo ingresa en las milicias comunistas. Junto con otros 20 compañeros de Sallent marcha, formando parte de una columna de voluntarios, hacia el frente de Aragón. Medio año más tarde, concretamente el 13 de abril de 1937 es nombrado teniente de infantería de la Escuela Popular de Guerra, reconociéndosele la graduación obtenida durante su periodo miliciano, y en mayo es asignado al Batallón 539, de la 135 Brigada Mixta de la 31 División, unidad de nueva creación, donde ejerce de comisario político. En el mismo momento, ingresa en el PSUC.

La actividad de esta unidad del ejército fue, según Carlos Engel  (1999), en “Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República” y las memorias del soldado Josep Sanchez, es entre otras:

En junio de 1937 tomó parte en la ofensiva de Huesca, donde no tuvo una actuación destacada. Posteriormente sería destinada a la Defensa de Costas,​ donde permaneció hasta principios  de 1938.

En marzo de 1938, participó en la conocida desbandada de Aragón, que el soldado especialista en comunicaciones, Josep Sánchez de Flix (Tarragona), y padre del historiador Josep Sánchez Cervelló, relata en sus memorias, citando la actuación del comisario Adolfo España en algunos episodios:

“La ofensiva comenzó el 7 de marzo de 1938. Yo desde el bunker con los prismáticos veía la concentración de fuerzas fascistas que se iban concentrando cerca de nuestras defensas. Llamamos al aeropuerto de Balaguer (Lleida) y al de Reus, pero nuestro gobierno no tenía los medios que tenían los franquistas. La ofensiva terrestre comenzó a las 9 de la mañana, con un asalto de nuestras posiciones de los "moros" que venían cantando, pensando que el ejército popular había desaparecido en medio de los ataques de la aviación y de la artillería. Se dejó que los "moros" subieran la montaña. El mando republicano dio la orden de que no se disparara hasta tenerlos a 20 m. y la orden se cumplió. El comisario España dijo "no disparen hasta que huelan el hedor de su aliento" y no se disparó un solo tiro, hasta que estuvieron a un palmo de nuestra nariz. La ofensiva franquista seguía en todo su crudeza. La aviación bombardeaba impunemente nuestras posiciones y todo el observatorio se movía en medio de horrorosas explosiones. La artillería atacaba los objetivos que le marcaba la aviación. La ofensiva aérea había comenzado a las siete de la mañana los sublevados contaban con cerca de 950 aviones y 200 carros de combate y infinidad de camiones.

A la primera avalancha de los "moros" no les sirvieron los cánticos. El comisario España había ordenado fortificar las partes de la montaña más estratégicas y aguantaron el ataque igual que el resto de compañías. Los bancales que separaban las respectivas líneas quedaron repletos de muertos que llevaban chilabas. Yo sólo vi la segunda ola de "moros" que ya no cantaban y venían en guerrilla, y no consiguieron llegar a nuestros atrincheramientos, pero sí lo hicieron los tanques que se los protegían. La compañía que vino a reforzarnos bajo las órdenes del comisario Jordana no sirvió para nada, solo para infundir más miedo a nuestros compañeros. Uno de los soldados de la compañía de refuerzo, que era alto y delgado y natural de Barceloneta, empezó a llorar ya gritar "nos matarán a todos y ya no veré más a mi nano y miraba la fotografía de su hijo nacido hacía pocos días”. Entonces el comisario político España que era de Amposta se quitó el pistolón de la funda y le encañonó la sien y le dijo. "Calla lo te meto un tiro, no ves que nos desmoralizarás todos" y entonces dejó progresivamente de llorar".

En mayo de 1938 se trasladó a la cabeza de puente de Serós, donde entre el 22 y el 26 de mayo de 1938 lanzó varios ataques fallidos contra las posiciones franquistas. El 17 de junio acudió al sector de Vilanova de la Barca para cubrir la retirada republicana de la fallida cabeza de puente establecida unos días antes.

Tras el comienzo de la batalla del Ebro, el 15 de agosto la 135.ª BM fue enviada como refuerzo, cruzando el río entre Flix y Ribarroja. Quedó situada dentro del sector de la 3.ª División, actuando como refuerzo de esta. Permaneció en segunda línea hasta la noche del día 21, cuando entró en combate en el sector cubierto por la 149.ª Brigada. ​ Defendió con encono sus posiciones en el Vértice Gaeta frente a los ataques enemigos, sufriendo un duro desgaste durante los combates. Según indica José Manuel Martínez Bande, la 135.ª Brigada fue «casi cercada y aniquilada, retrocediendo en desorden ante la infiltración enemiga».​ La presión enemiga hizo que la brigada hubiera de retirarse hacia el sur el día 22 junto a la 16.ª División. Los restos de la 135.ª BM se retiraron hacia La Fatarella, antes de ser enviada a retaguardia para ser sometida a una reorganización.

Volvió a quedar agregada a la 31.ª División, quedando la 135.ª BM bajo el mando del comandante de infantería Juan Arbonés Arbonés. A finales de año llegó a relevar a la 104.ª Brigada Mixta en el frente del Segre. Sin embargo, la 135.ª BM acabaría siendo disuelta. El comandante Arbonés llegó a reunir a los restos de la unidad para intentar organizar la defensa de La Seo de Urgel, el 22 de enero de 1939, pero no lo consiguió y a continuación se retiró junto a sus fuerzas a la frontera francesa.

El 31 diciembre de 1938, ya con la Guerra prácticamente acabada, Adolfo  es nombrado Capitán de Infantería. El nombramiento se publica el Diario Oficial del Ministerio de Defensa el 6 de enero de 1939.

Desde que Adolfo ingresó en las milicias y su posterior nombramiento como teniente del ejército popular, su esposa y su hija, residían en Sallent. Adolfo mantenía su familia con su paga de oficial, y las visitaba durante los permisos correspondientes. No obstante, en agosto de 1938, cuando la 135 Brigada Mixta es destinada al frente del Ebro, Adolfo decide reagrupar a Natalia y Maria en las cercanías de Tortosa para facilitar el contacto. Su hermano Francisco, que residía el cercano municipio de Amposta, le debió proporcionar algún contacto en la zona. Su hija Maria, explica que recuerda de aquel momento (tenía 2 años) que estaba en una masía cercana a las montañas de Els Ports, que estaba acogida por unos amigos y que su madre les visitaba con regularidad y les llevaba comida en abundancia. Una vez el frente de Guerra rebasó el Ebro, a principios de 1939, Natalia y Maria se ubican en el municipio de  Roquetes desde no se movieron hasta 1950, esperando el regreso de Adolfo.

A Adolfo, el final de la Guerra lo situó en la Seu de Urgell, con los restos de su unidad, intentando defender los últimos reductos de la República, a finales de enero de 1939. Al no conseguirlo, pasa la frontera, junto a cerca de medio millón de civiles y militares que huían de las tropas franquistas.

Sabemos que Adolfo estuvo ingresado durante 1939 en los campos de concentración franceses de Saint Cyprien i Barcarés (Joan Beltran Reverter). Y también nos consta que a finales de 1939 se alistó en la 39ª compañía de trabajadores españoles del Ejército francés, en Bertring (Joan Beltran). Esta unidad se formó en Mosselle (Lorena) y fue destinada a los sectores de la Línea Sarre-Union y sector Faulquemont para realizar tareas de fortificación de la Línea Maginot. Un trabajo inútil, como se demostró en el mes de mayo de 1940, cuando las tropas alemanes lanzaron una invasión relámpago sobre Bélgica, Holanda y Francia. Adolfo fue capturado por la GESTAPO (Joan Beltran) en el mes de junio y enviado primero al frontstalag (campo de prisioneros ubicado en el frente) de Belfort (Carlos Hernandez). De allí fue trasladado al campo de prisioneros de guerra de la localidad alemana de Fallingbostel (Stalag XI-B), donde se le asignó el número 87597 y  clasificándole como "Rotspanier" o Voluntario de la Guerra Roja Española (.

Adolfo permanece en Alemania, hasta que el 27 de enero de 1941, es trasladado junto a 1505 excombatientes al campo de concentración de Mauthausen (Austria), donde se le asigna el número 5898 de preso. Al poco de su llegada, es asignado al mortífero sub campo satélite de Gusen con el número de prisionero 12398. Finalmente muere el 22 de agosto de 1941, a las 06.30 h de la mañana, de colitis ulcerosa, según consta en los archivos del campo. Hacía una semana que había cumplido los 32 años.  Su hija, todavía no había cumplido los 5. A saber los suplicios que aguantó durante los 7 meses que sobrevivió allá, pero es fácil hacerse a la idea leyendo el impactante relato de Carlos Hernández de Miguel en su libro “Los últimos españoles en Mauthausen”.

Personalmente, lo que más me intriga de la figura de Adolfo, es porque una vez finalizada la Guerra, teniendo una mujer que tantos sacrificios había hecho por estar a su lado – renunciar a dos niños pequeños no debió ser fácil para ella - y una hija propia en España, optó por continuar su lucha contra el fascismo. Le hubiera sido relativamente fácil, por su graduación y por sus contactos familiares, en algún momento de 1939, exiliarse a América como hizo su hermano Francisco, también muy significado políticamente durante la Guerra, y reagruparse con su familia. El opto por combatir a los nazis y llevar su lucha hasta el final… Y en este punto entra en juego la personalidad de Adolfo. Por sus movimientos biográficos, y la descripción que hace de su conducta el soldado Josep Sanchez de Flix, se deduce que Adolfo era una persona fuertemente ideologizada y con profundas convicciones políticas. Sin duda esta personalidad se comenzó a formar ya en su niñez, con fuertes influencias por parte de sus hermanos, mucho mayores que él y con un cierto acceso a la cultura, aun habiendo nacido en una familia de agricultores. La Guerra de Marruecos explicada por el hermano Antonio, que participó en ella y que murió posteriormente de las secuelas siendo el todavía un niño, seguro que lo impactó y le forjó una visión militar temprana. También le debió influir la librería de su cuñado en Málaga, el marido de su hermano mayor Ana, de la que se beneficiaba sobre todo su hermano Francisco, un intelectual autodidacta que abandonó la actividad agraria cuando se casó para hacer de maestro -  ¡sin título! – de los niños de Torre del Mar y que escribía artículos críticos con los terratenientes del lugar – el Marqués de Larios – en la prensa comarcal. Y al igual que su hermano Francisco, cuando estalló la Guerra, su compromiso con su modo de ver el mundo pudo más que su vínculo familiar y su cómoda vida de comerciante. Sin duda, el dio un paso más que el resto de su familia al ingresar en las milicias comunistas en 1936, y el hecho de vivir la guerra des de dentro le cambio sus prioridades para siempre. Los sucesos de guerra que le toco vivir, las decisiones que le toco tomar como oficial, los compañeros que conoció en combate, … le transformaron en un luchador feroz antifascista comprometido hasta la medula con la causa.

No aceptó la derrota en España y se esperanzó en que combatiendo y derrotando a los nazis en primera instancia, posteriormente caería el régimen de Franco y su país volvería a la normalidad.

A la espera de encontrar más información sobre Adolfo en el futuro próximo, sirva esta primera recopilación biográfica como reencuentro con aquellas personas a las que hubiera tenido que conocer y no pudo por su muerte prematura. Su hija Maria, sus nietos Cinta y Pau y sus numerosos sobrinos y sobrinos nietos de México, Málaga y Amposta.

Este relato lo he reconstruido a partir de diversas fuentes orales familiares directas (Fernando España España, sobrino de Adolfo) e indirectas (Cinta Doñate, nieta), y por los registros civiles de Artes, Sallent y Almachar. También gracias a diversos archivos militares y de la memoria histórica de España y Mauthausen, archivos Arolsen y publicaciones específicas sobre el desarrollo de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. Finalmente quiero agradecer a Joan Batista Beltran Reverter de Alcanar y a Carlos Hernández de Miguel, que me han ayudado a establecer el itinerario de Adolfo desde que cruzó la frontera de Francia hasta que fue capturado por los nazis en Belfort.

Honor y gloria a Adolfo y a todos los que, como él, dieron su vida parar la barbarie fascista y construir un mundo más justo y equitativo.

Autor: Antoni Espanya Forcadell, sobrino-nieto de Adolfo